TREPA, ROMÁNICO Y ALGO MÁS…

Tras varias semanas parece que por fin encontramos un hueco para escribir un poco sobre el viaje a Jaca. La excusa y motivo principal (aunque no el único) era participar en la marcha cicloturista “Treparriscos”, hermana pequeña y nacida al calor de la famosísima “Quebrantahuesos”, para muchos la máxima expresión del cicloturismo en España. Pero también era una buena oportunidad de visitar el esplendoroso románico oscense que hay en la zona de Jaca.

La idea de participar en la Quebranta me viene desde hace años, aunque no fue hasta el año pasado tras hacer la Perico que me lo planteé más en serio, hablando con Bea y siendo realistas, vimos que en el 2016 mejor la Trepa, en marzo teníamos maratón y preparar 200km en tan poco tiempo nos parecía complejo, por no decir imposible.

Así que una vez tomada la decisión de apuntarse el sorteo para obtener plaza, quedaba dar el coñazo (otra vez) a Fran Mora para que se viniese ¡cuántas carreras has hecho por mi proverbial insistencia! (y cuánto te debo por tus ánimos cuando he flaqueado en ellas). Convencerle fue fácil, como tengo sus datos de otras encerronas le apunté al sorteo sin que lo supiese.

Bien, ya éramos tres (Bea, Fran y yo) para la Trepa y un montón de primosdezumosol para la Quebranta; como soy un pesado había que convencer a más gente y las víctimas estaban a mano: Danae, José Octopus, Fran Moncholi y algún que otro despistado/a que anduviese por Trimad. Así que un par de WhatsApp en el grupo de bici, un par de bromas en los entrenos y convencemos a Danae entre palabras de ánimo y palabrotas varias. Pero no quedaba ahí la cosa y también involucramos a Juanjo (muyayo, el año que viene te vienes a la Quebranta y Fátima también), lástima no engañar a los modernos del Tri… Lucía, Pepe, Ramonchu, Gema, Óscar no os libráis para el año que viene…y del grupete de correr ya caerán Isa, Sergio, David y cualquier incauto/a que veamos con una flaca….y los del tri, que este año ya tenemos confianza para dar la murga a Paula, Jon, Joao y el resto de integrantes.

Así que éramos cinco, aunque al final cuatro los que formalizamos la inscripción (muyayo, repito que vete depilando las patas, que el año que viene no te libras) y ¡¡¡sin sorteo! ¡¡¡yuhú!!! ya solo quedaba buscar el hotel en Jaca…y bueno, prepara un poco los 84km de la cicloturista.

El invierno pasó entre los entrenos del señor Cuevas por Casa de Campo, las peleas para no ir a Aluche, las malditas escaleras y unas estupendas vacaciones con Bea en preciosa isla de La Palma donde anduvimos más que un legionario de Julio César y comimos peor que un soldado de Napoleón en Rusia.

En marzo maratón de Utrecht (Bea 6ª en la media, casi tienen que llamar el cónsul de urgencia para que estuviese en la entrega de premios) y posteriores vacaciones allí visitando amigos y compartiendo casa con una gatita bautizada como siesta. Interesante una exposición que vimos en una antigua prisión, sobre todo una obra que consistía en los restos del Azor, acompañados de un video donde se veía el proceso de convertirlo en chatarra y otro en el cual salía el generalísmo, y caudillo de España por la gracia de Dios, acompañado de su santa (suponemos que también por la gracia de Dios, porque el caudillo no tenía ninguna como para seducir a nadie), disfrutando de unas ¿merecidas? vacaciones estivales.

Tocaba volver a Madrid y empezar a hacer rutas con la bici y a elaborar la parte cultural del viaje, lo cual casi llevó más tiempo que el que pudimos montar en bici sin que la lluvia y el tardío frío de primavera nos cortase las salidas.

Por suerte tanto Bea como yo no afrontamos salir en bici como un entreno, sino como una ruta donde disfrutar cada día que podemos montar en ella, donde aprender en cada pedalada y ver cada puerto como una oportunidad de oxigenarse y respirar, respirar y respirar conscientemente (Fernando yogui como tengas bici de carretera el año que viene te pensamos dar la murga para que te vengas y nos animes con tus “y arribaarribarriba”). Así nos recorrimos la sierra norte desde Buitrago en varias direcciones, las consabidas Morcuera, Canencia y Navafría (¡ay, aunque reneguemos de vosotras cada vez que os escalemos, no podríamos vivir sin vosotras) y una divertida salida con Jeffman hasta Aranjuez.

Imposible decir el número de kilómetros que metimos, no muchos, pero lo importante fue que disfrutamos de cada uno de ellos, ya fuese solos o en compañía de Isa, Danae, Lucía, Gema, Óscar, Pedro, Cuevas y su grupeta (Cuevas vuelveeeee), Fran (ah no, Fran, no), Mario, Octopus, Zamorano, Klaus, Kike Puertos…espero no dejarme a nadie. También hubo salidas cicloturistas de alforja y bocata de jamón por una sorprendete y colorida Ciudad Real en compañía de otros amigos.

Cuando se acercaban las fechas del viaje, muy buen amigo herr doctor Thomas Dickmeis se anima al viaje, no a la bici, pero sí a visitar el aragonés románico (o romántico como decía él en una no acertada, pero comprensible, traducción de la multitud de lenguas que habla: castellano: romano – románico – romántico; francés romain – roman – romantique; inglés: roman – romanesque – romantic; eutsch: römisch – romanisch – romantisch) y a probar alguna exquisitez culinaria de aquellas montañas algo lejanas para él.

El día viaje nos metimos las dos bicis, a Berta y nosotros tres en el coche del abuelo; nos damos cuenta que está complicado ir con Berta y como en el hotel no nos dejan tenerla, decidimos dejarla en casa de unos familiares (lo siendo peluda, pero ya sabes que estos viajes de bici y cultureo no son para ti; que nadie se preocupe el siguiente viaje fue por Asturias y se lo pasó en grande) para ir más tranquilos.

El trayecto por carretera fue un poco aburridillo hasta llegar cerca de Sabi y poder disfrutar de un bonito paisaje, según nos íbamos acercando se veían más coches con bicis y el gusanillo iba haciendo cosquillas. Bueno, como estamos en Huesca me pongo a cantar “La capital mundial” de Da FLOWers, lo cual provoca que Bea y Thomas me miren con caras raras (para quien no conozca la canción: https://www.youtube.com/watch?v=NaggzsRFXg4

Llegamos a Sabi nos vemos con Patri que está guapísima con su tripita de mamá, y Fran, que también está guapísimo con su tripita de papi, y vamos por los dorsales. La feria está a reventar, mucha gente, conseguimos los dorsales y nos vamos a tomar un café. Llega el momento maillot, ¿nos quedarán bien. La verdad es que son bonitos, pero el color negro me parece los más anticicloturista de carretera que hay y por supuesto el maillot de las chicas es igual que el de los chicos. Señores organizadores de eventos deportivos: tomen nota y hagan los maillots específicos para las ciclistas por favor y no hace falta que sean rositas, ni con hello Kity de estampado.

Tras la merendola nos vamos a Jaca, donde los tres estamos alojados en un colegio. La habitación es sencilla: baño y literas, suficiente para dos días. Me tumbo en la litera y empiezo a leer los mensajes escritos en el somier de arriba, versos de amores adolescentes y, sobre todo, desamores incurables que me hacen recordar a mi primer amor con nombre de eterna diosa holywodiense. Me siento un poco mayor al darme cuenta que no reconozco ninguna de las frases escritas, nada de Calamaro, Extremoduro, es tan corto el amor y tan largo el olvido y supongo que sí mucho de Pereza, Alex Ubago y “gentuza” así.

La noche pasa sin novedad…¡¡¡y llega el día de la Trepa!!!!….

Como la carrera en sí es bastante sencilla, solo haré un breve resumen de la misma:

Desayunamos en el colegio rodeados de ciclistas contando batallitas y nos vamos a Sabi. Aparcamos y vamos a la furgo en busca de Fran, me llama Danae que viene camino y no sabe qué ropa ponerse, se olvida de colgar el teléfono y la oído discutir con su padre porque ¡¡¡se ha dejado el casco en el hotel de Jaca!!!. Así que el buen señor tiene que dar un volantazo en mitad de la autovía y volver por el casco de la niña a 160km. Por fin llega, con el casco, vamos a la salida para ver a nuestros primosdezumosol, pero hay tantísima gente que solo conseguimos saludar a Pedro y a Jaime (¡¡¡qué alegrón verte tan bien zagal!!!). Nunca la cursilísima frase de la serpiente multicolor tuvo tanta razón de ser, es impresionante la cantidad de compañeros y compañeras cicloturistas que hay. Lo cual demuestra, una vez más, que este deporte no es solo está compuesto de hombres y que ‎todos nosotros (los hombres) debemos ser conscientes que nos movemos en un mundo donde ‎predomina lo masculino y a veces tenemos actitudes (seguro que la mayoría sin mala intención) ‎que no son agradables para nuestras compañeras de ruta. Este es un deporte donde la ‎presencia femenina va ganando terreno, no se lo hagamos más difícil con nuestros micromachismos estúpidos o nuestros atávicos prejuicios sin sentido y el que no lo sienta así, ya ‎sea por inconsciencia o pura imbecilidad, que se tome cinco minutos de su tiempo para ‎reflexionar e intente empatizar con nuestras compañeras ciclistas. ‎

Salimos, como no somos tantos, creo que 2500, vamos ágiles y no hay parones, a la salida de Sabi primeras rampitas donde Danae y Fran se quedan atrás, así que paramos para esperarles, se unen, pero se vuelven a quedar, decidimos tirar porque les vamos oyendo –se han debido de juntar los dos cicloturitas que más hablan de todo el pelotón internacional-. Afrontamos el Cotefablo sin mayores problemas, en lo alto hay un avituallamiento estupendo, llamo a Fran pero no tiene cobertura, les esperamos unos 20 minutos y decidimos bajar no sea que hayan pasado y no les hayamos visto. Bea, como siempre, se tira a tumba abierta y yo como veo menos que una mezcla de rompetechos y el minion de las gafas, bajo más prudente, pero intentando no quedarme atrás a ver si pillamos a los dos parlanchines, lo cual no sucede, disfrutamos bastante del descenso, casi siempre en grupetilla. Luego hay otro puerto que curiosamente no tiene nombre, ni en el libro de ruta, ni en internet, simplemente subes un puerto igual que el Cotefablo (de 2ª en la Vuelta a España 2016) que no tiene nombre, como vamos bien empezamos a pasar compañeros de Trepa y unos pocos nos pasan a nosotros. Esa parte es un poco fea, hay varios túneles donde hace bastante frío, en especial uno de unos 4km que se hace eterno, además hay bastante viento de frente, por suerte a la salida de ese túnel y cuando quedan unos 15km enganchamos un pelotón de unos 12 cicloturistas que nos llevan a la meta en volandas.

El ambiente en Sabi es precioso, la gente está en la calle animando, hace sol y todos estamos sonrientes, entramos separamos por unos segundos y nos damos un beso digno de escribirse en el somier de mi litera…. y en un beso, sabrás lo que he callado… Nos ha encantado la experiencia, pero ambos pensamos que 84km son muy pocos, sobre todo para un viaje de más de cuatro horas. Si en ese momento nos dicen de subir hasta el Cotefablo y dar la vuelta, para allá que nos vamos sin dudarlo.

Al rato, llegan Danae y Fran, que siguen hablando como dos sacamuelas, ambos también están muy contentos, lo cual me supone un alegrón, porque no hay nada mejor que ver la felicidad en los compañeros de bici. También vemos llegar al ganador de la Quebranta, que por supuesto viste de negro riguroso digno de la mejor viuda siciliana.

El padre de Danae nos da noticias alarmantes sobre la Quebranta, el intenso frío ha hecho mella y miles de cicloturistas han tenido que abandonar. Nuestros primosdezumosol nos irán dando buenas noticias a lo largo de la tarde, excepto Mario, que nos comenta que no le han dejado terminar por culpa del temporal.

Regresamos a Jaca con Thomas, duchazo y un poco de siesta entre versos de desgarrado amor y desamor adolescente.

Lo mejor de la Trepa: ambiente, paisajes preciosos, voluntarios, avituallamientos; lo peor: se hace bastante corta, (pero eso es una opinión nuestra), la zona de los túneles es un coñazo y creo que faltaba algún coche se asistencia, de hecho no vi ninguno.

Por la tarde quedamos con Fran, Patri y Letón para dar una vuelta por Jaca, vemos la catedral y la ciudadela, paseamos por el centro y en “La Tasca de Ana” nos comemos unos pinchos sencillamente F-A-B-U-L-O-S-O-S. Solo por eso casi merecen la pena las cinco horas de coche.

Más contentos no podíamos estar tras la pantagruélica merienda-cena

Como la merienda-cena nos supo a poco, nos vamos al camping donde están alojados nuestros primosdezumosol, que han organizado una barbacoa. Allí están todos, el elegante Klaus con su gafas de sol, Sira, chef Amalio, Kike puertos –pero de primera, nada de tachuelas-, Pedro, Zamorano, Jeff y su esposa (sorry chamo se me ha olvidado su nombre), Danae, Jaime con su melena al viento oscense, Nacho…solo falta Mario. De él no tenemos noticias muy claras, parece que la Guardia Civil cortó la carretera y no le dejaron seguir, durante la cena alguien nos cuenta que habló por teléfono con él y que está bien, algo cabreado, pero bien.

Mario, compañero, el año que viene disfrutamos de nuestra primera, de las muchas Quebrantas que nos quedan por hacer.

Las historias que cuentan de la carrera ponen los pelos de punta, lluvia, frío, mucho frío, nieve, bajadas sin visibilidad alguna…Zamorano dice que nunca lo ha pasado peor sobre la bici y eso que él tiene cuero sobre las dos ruedas, Kike que estuvo a nada de bajarse, Jaime que no abandonó porque se había apostado la melena a que la terminaba, así todos….entonces pienso que menos mal que no apunté, porque con lo friolero que soy seguro tenía que coger el coche escoba.

La cena es muy agradable, entre pancetógenos, cervezas, risas, anécdotas varias, algún gin tónica (poco Beefeater con Schweppes, hielo y nada de limón por favor), según sube la ingesta del agua de fuego se empiezan a oír cosas como que este verano cae la Purito, la Perico, un ironman de montaña y el año que viene…el año que viene ya veremos, de momento toca disfrutar del momento.

Y llegó el domingo y con él la segunda parte del viaje: ver un poco de Románico aragonés. La primera parada era obligatoria: monasterio de San Juan de la Peña, no os aburriré con detalles, solo que merece muchísimo la pena hacer la visita guiada, a los tres nos encantaron(además la guía nos recordó a todos a mi madre, sería por los ademanes de profesoras de ambas) las explicaciones. Del monasterio en sí solo destacaré los deliciosos capiteles del claustro.

Bajamos a comer a otro pueblo (se me ha olvidado el nombre) donde había otra robusta iglesia románica (¡románica, Thomas, románica!) y nos comimos las mejores migas que he probado en mi vida y eso que no soy muy de migas, estas estaban de chuparse los dedos y se unen a la lista de motivos para hacer la Quebranta el año que viene.

Tras las migas, vuelta a Madrid en un viaje sin mucha historia.

Para acabar, solo me queda agradecer a Uge, Fran, Óscar, David e Iñaki que se embarcasen en la aventura que es Trimad y hayan sabido crear este espacio tan humano, sano y lleno de respeto, agradecer también a Billie sus consejos y sesiones de estiramientos, a Rafa por su paciencia, así como a todos y todas las cicloturistas con los que nos hemos cruzado durante estos meses y hacen gala de los valores de esto tan bonito que es cicloturismo (personas como Pepe Coach y Bea, Jorge fisio y su pareja, Nicolás Camarero y su blog, o las chicas de “Ciclistas femeninas que pedimos igualdad”) en cada kilómetro que pedalean.

Por último, un abrazo muy grande para la familia del compañero fallecido durante la marcha Treparriscos y a la de todos y todas las cicloturistas que han sufrido accidentes durante estos meses.

 

 

 

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Quebrantahuesos. Una gran experiencia.

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Así es, más o menos, el perfil de la QH

La QH es una de las marchas ciclistas más importantes que se celebran en España. Este año hemos participado muchos deportistas de Trimad. Para todos nosotros ha sido un reto y nos hemos preparado desde el principio de la temporada. Han sido largos entrenamientos, con frío en invierno y mucha lluvia en primavera, para llegar en buena condición física a la gran cita que reúne a más de ¿9000? ciclistas.

La QH es una marcha ciclista exigente, no inabarcable. El desnivel acumulado es elevado, pero no exagerado habida cuenta de la distancia que se recorre. Pero es ciclismo en estado puro, con el imponderable de las cambiantes condiciones ambientales de la zona. Hay puertos cortos y endiabladamente empinados, así como larguísimos y más tendidos. También hay bajadas para todos los gustos. Y entre puerto y puerto se suceden largas zonas semi-llanas que, sin embargo, no dan tregua por el alto ritmo que suelen imprimir las numerosas y nutridas grupetas. Es una prueba que exige manejarse bien en todos los terrenos.

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Se las prometían felices

El día amaneció despejado en Sabiñánigo, pero cambió de forma drástica en las primeras rampas de Somport. La temperatura comenzó a bajar, y cuando quedaba poco para la cima, el cielo se derrumbó. Al principio llovió tímidamente; poco a poco se convirtió en un aguacero que no parecía que quisiera dejarnos en paz. Comienzan las dudas.

Somport, tímida ascensión en otras ediciones con tiempo benigno, fue decisiva en la Quebrantahuesos 2016. En su cima, muchos ciclistas decidieron darse la vuelta ante evidencia de que, en Francia, las cosas serían peor. Los que veníamos por detrás estábamos atónitos viendo innumerables bicis izando la bandera blanca en sentido contrario. Pero todos los Trimadletas, curtidos en Garabitas y en los plátanos (graaacias Cuevas …:-)), seguimos. A estas alturas, el gigante pelotón inicial ya había explotado en mil pedazos.

Ya en la cima, chubasquero al canto. Nos protegía del agua, pero también del atenazador frío que nos obligaba a bajar torpemente el puerto. Nunca he deseado tanto que se acabara un descenso. Mientras dejaba correr la bici, me mojaba de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Muy desagradable. En este momento, escucho nítidamente y a pocos metros por detrás de mí “estaaaamos tan agustiiitoooo” (léase en tono musical). Los cojones, pienso. Y resulta ese loco innombrable era el Fiera Klaus (uno de los pocos que corre la QH con gafas de playa, aunque llueva). Venía crecido el muy bicho.

Cuando, por fin, acaba la tortura de la bajada infinita, comienza una gran zona llana flanqueada por preciosas montañas verdes que se aprietan contra la carretera. La lluvia remite un poco, y el sol es muy tímido aún. Más despacio que deprisa, nos acercamos a la primera ascensión en suelo francés: el Col de Marie Blanque. Empieza amable, pero los últimos 4 kilómetros son una venganza. Kilómetros enteros por encima de 9, 10 incluso 11 por ciento de desnivel medio. Una ascensión para escaladores puros. Lo único bueno que puedo contar es que no hay que preocuparse de qué desarrollo poner en cada momento: mete todos los hierros y aprieta los dientes. Tras interminables minutos bailando pesadamente sobre la bici, una música —aún lejana— nos avisa de que no estamos tan lejos de acabar este segundo puerto. Fiuuu!

El tiempo está mejorando claramente, pero el suelo sigue mojado y es mejor tomarse esta bajada con tranquilidad (el año pasado vi a un tipo con la bici bajo el brazo partida literalmente en dos pedazos). Pasan unos cuantos kilómetros de calma tensa, y Klaus y yo decidimos parar en un gran avituallamiento. A los pocos minutos aparece el Gran Nacho Valverde. Eligió mal día para depilarse las piernas y, sobre todo, para olvidarse los guantes de invierno en casa. Valver trae arrastras a su colega Javi (para ponerlo en situación, diré que es un deportista todoterreno: igualmente te saca de punto en un triatlón que de copas por la noche). Me vuelvo a acordar del Figura Amalio (a estas alturas un Iron Man consagrado), al cual perdí de vista en el baile de chubasqueros de primer puerto. Luego me enteré que decidió pinchar en varias ocasiones. Javi BamBam hace acto de presencia.

Reagrupados en una falsa marcha pacífica, nos acercamos a los 27 kilómetros de ascensión del Portalet. Es un puerto cuyo paisaje empieza frondoso, y paulatinamente, se abre dejando paso a un terreno más escarpado, propio alta montaña. Si estas ascensiones tan largas hay que hacerlas de menos a más, yo resolví hacer lo contrario. El muy loco de Nacho me hizo caso, pero él aguantó bien y tiró hacia arriba. Klaus y Javi Bamban debían andar cerca; nos vigilamos constantemente. Un poco más arriba, me alcanza Javi Bambam y aprovechamos para contamos las penas. Él decide parar en un avituallamiento y yo sigo. Amalio debe estar arreglando otro pinchazo.

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¿Quién me deja una cámara para llanta de perfil?

En la cima el tiempo mejora definitivamente. La nubes grises dejan paso a aún estrechos rayos de sol. La carretera empieza a secarse. La bajada del Portalet es muy rápida, la más rápida de la QH. No requiere mucha técnica, pero sí seguridad encima de la bici pues el asfalto no está en buen estado y no es raro flirtear con los 70 e incluso 80 km/h. Me tiro hacia abajo, un poco a la desesperada, pero me siento escaso de reflejos y frescura debido a un problema de insomnio la noche anterior. Ni rastro de Nacho.

Sin sacar provecho a la bajada, llega el último puerto. Apenas es una tachuela, el último coletazo de una bestia a punto de morir, pero pasa factura después de 180 kilómetros en las piernas. En sus apenas dos kilómetros se me encienden algunos testigos y me adelanta un tándem que concentra toda la atención del público. Una vez superada la Hoz de Jaca, ya sólo queda un teórico descenso hasta Sabiñánigo. Los guantes de invierno y la chaqueta me recuerdan que empieza a hacer mucho calor.

Los últimos kilómetros los hago a todo lo que me permiten las piernas. Encabezo varias grupetas pero no obtengo mucha colaboración. Sabiñánigo se hace de rogar, pero por fin llega. En sus calles siento el apoyo de la gente, sus ánimos incondicionales a pesar de que los primeros ciclistas pasaron hace más de dos horas. Se me erizan los pelos y quizá, sólo quizá, me emociono un poco. Me reacomodo sobre la bici y adopto una posición más agresiva a la par que elegante. Acelero el ritmo, bajo piñones, pedaleo redondo, me agarro de la parte baja del manillar. Meta.

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(¿Dónde estará Nacho?). Cabrones, ¡colaborad!

Ha sido un placer haber compartido con todos los Trimadletas presentes esta gran experiencia. Una pena no ver a todos durante la marcha (como a Jaime, Jeff, Piter, José o Mario y su reclamación). Me quedo con ganas de hacer una marcha con todos vosotros de nuevo (¿La Cuevitas?) y, evidentemente, con ganas de repetir la QH (Nacho tiene que volver obligatoriamente a por la medalla de oro, jajaja). Y si el sorteo de la QH 2017 no nos sonríe, la Treparriscos es una magnífica opción … ¡que nos cuenten Bea, Danae o Fran!.

Quique (Puertos).

Quebrantahuesos (II)

Y comenzó el infierno…la carretera empapada, lluvia sin cesar, curvas en herradura, bici que no sabías si iba a frenar o no y, sobre todo, frío, mucho frío…No sé si llevaría 2 o 3 km cuando tuve que hacer la primera parada para ponerme la braga en modo gorro (me dolía la frente del frío) y calentarme las manos a pesar de llevar los guantes de invierno. No sentía los dedos y ya costaba frenar.

Unos minutos después llegó Jaime, y se paró conmigo, ante mi sorpresa, no porque se parara, si no porque fuera detrás, yo pensaba que iba mucho más adelante. Reiniciamos la marcha y me di cuenta de que la gente tenía mucho miedo. Yo no he bajado muy bien nunca, aunque últimamente ya lo hago mejor, pero la cantidad de gente que pasé bajando…y no es que fuera a lo loco. El caso es que 10-15 min después tuve que volver a parar para calentarme los dedos. De nuevo Jaime volvió a aparecer por detrás, esta vez él arrancó antes que yo y supe que ya no le volvería a ver, porque no conseguiría cogerle.

Tras casi 30 minutos de infierno bajando, y según nos aproximábamos a Escot, el tiempo fue “mejorando” y por mejorando quiere decir subir la temperatura (3-4 grados) y dejar de llover…aunque por poco tiempo…nos esperaba otro infierno aunque este más corto y con el que ya contábamos. En Escot se inicia la subida al col du Marie Blanque. Es una de las subidas míticas del Tour de Francia, aunque solo tenga 9 km de ascensión. Los primeros 5 km se suben a buen ritmo, puesto que la pendiente no pasa del 6-7% pero los 4 últimos…

4 kilómetros terribles, que no bajan del 11-12%. La lluvia había hecho acto de presencia nuevamente, aunque de manera débil y casi agradecida, puesto que la gran humedad que hay en ese puerto hace que tengas sensación de mucho calor. ¡Qué rampas más duras! además la ambulancia iba estorbando casi más que ayudando, yo no sé si estaba esperando a que alguno desfalleciera, porque iba al lado nuestro todo el camino.

Tardé en subir el puerto 53 minutos…no está mal para un puerto tan duro (para mí, que otros lo harían en menos de 40 minutos jejeje). De nuevo una bajada, menos peligrosa porque dejó de llover y fue el único momento del tramo francés en el que el asfalto estaba completamente seco, con lo que pudimos arriesgar algo más. Llegamos al avituallamiento más grande de toda la prueba. Rellené el bidón, me comí el bocata de jamón y di una barrita a un ciclista que estaba desesperado por conseguir una…le dije, “toma que a mi me van a sobrar”.

En el tramo llano hasta subir el Portalet fue cuando dije, qué bien voy…apreté, tiré de una grupeta, cogí a otra….igual me tendría que haber controlado más. Justo antes de comenzar el Portalet, me tomé el Red Bull y a subir.

El Portalet es un puerto de 29 km ni más ni menos…la mayoría al 4-6% pero son 29 km…calculé unas dos horas. Supongo que por efecto del Red Bull, en torno al km 4-5 de la subida, me sentía muy bien, de hecho, los 15 primeros km los hice en 55 min o así…pero los siguiente 14………Eterno se queda corto para describir cómo se me hicieron esos últimos km del Portalet. Quizá porque no me esperaba que subiera del 7-8% o quizá porque no me esperaba que hubiera tantos km a ese desnivel. Lo cierto es que no veía la hora de coronar.

Por supuesto, el frío, la lluvia y hasta el aguanieve hicieron acto de presencia mediada la ascensión, ya para terminar de darle un toque épico a la carrera, si es que no lo tenía con la bajada a Somport. Tras 2 horas 4 minutos, coroné y empezamos la bajada, que fue igual o peor que la de Somport, porque el suelo tenía gravilla, porque hacía mucho viento y porque llovía mucho. La única diferencia era que no hacía tanto frío. apenas 10 minutos de bajada y por fin salió el sol en la vertiente española, aunque acompañado de la única inclemencia que no habíamos padecido, el viento.

Nos quedaba Hoz de Jaca…2,5 km al 12%…no me compliqué la vida, ya solo quería llegar…puse el 32 y ya coronaría, total 2 km no pueden llevar más de 10-12 min subiendo muy lento, que fue lo que hice.

Y ya iniciamos el descenso, peligroso, hasta Sabiñánigo. Probablemente si hubiera calculado mejor el tiempo de la salida, habría apretado más y hubiera logrado la plata…Con viento a favor en la bajada, intenté engancharme a alguna grupeta, pero no hubo forma, ya no podía más. El colmo fue el giro a la derecha que hicimos antes de llegar a Sabiñánigo y que hizo que nos diera todo el viento de cara. Eso me desmoralizó por completo y puede que perdiera un par de minutos, claves al final.

Llegué a meta con 9:09, contando las paradas claro…la plata la tenía en 9:05..lástima, hubiera molado conseguirla en la primera Quebrantahuesos y teniendo en cuenta las condiciones. Pero la prueba no decepcionó (aunque algunos tuvieron mala suerte). Los paisajes pirenaicos me dejaron con la boca abierta durante la toda la carrera. Decidí no hacer fotos porque pensé que el paisaje que estaba viendo (y sufriendo) solo nos merecíamos disfrutarlo los que estábamos en la carretera pedaleando y también, mención especial para ellos, los voluntarios y animadores a los que el frío no les detuvo.

Seguramente volveré a esta carrera :).

Quebrantahuesos(I): Bienvenidos al (gélido) infierno

Llegó el día de la Quebrantahuesos…No se puede decir que entrenara mucho, más bien lo justo y necesario, puesto que solo he subido puertos 3 semanas, pero bueno tampoco había mucho más objetivo que terminarla. Salí el viernes por la mañana para llegar a primera hora de la tarde al hotel en Broto (a 40 km de Sabiñánigo) y esperar a Jaime. Fuimos a por el dorsal a Sabiñánigo, donde se respiraba muchísimo ambiente ciclista, y nos tomamos una cerveza con Fran y Patri. El resto de compis de TRIMAD, ya se habían ido para el camping a cenar y descansar. Nos fuimos pronto para cenar mientras veíamos la primera parte del España – Turquía, y la verdad es que cenamos bastante bien. Nos fuimos para el hotel a ver la segunda parte y a preparar nuestras bicis para el madrugón del sábado.

A las 5 sonó el despertador, desayunamos y nos preparamos. Finalmente la elección fue ropa de invierno…y aún así se quedó corta. La temperatura era de unos 7 grados. Fue imposible quedar con nuestros compañeros de TRIMAD, así que aparcamos, sacamos las bicis y a esperar la salida en la que estábamos unos 7000 ciclistas aproximadamente.

Y a las 7:30 en punto se daba el pistoletazo, pero no sería hasta 14 minutos después cuando pasáramos por el arco de salida. Primeros kilómetros rápidos, muchos ciclistas queriendo coger posiciones y grupetas…Jaime y yo esperando nuestra grupeta, hasta que llegamos a la Nacional dirección Jaca, y ahí ya nos pusimos a rueda de una, aunque pronto veríamos que esa se nos quedaba corta, así que nos fuimos a por otra.

En esos momentos el sol hacía acto de presencia y parecía que el tiempo no iba a ser tan malo y que nos iba a sobrar algo de ropa…jamás había estado tan equivocado. Jaime y yo seguíamos juntos a una media de unos 30 aprox y poco antes de que el terreno empezará a picar para arriba, él paró a orinar y yo, que iba a esperar un poco más, también decidí hacerlo unos 500 metros más adelante…pero ya no nos veríamos hasta mucho tiempo después.

Y poco a poco el terreno iba empinándose cada vez más, al tiempo que el sol desaparecía y las nubes cubrían más y más el cielo. Al pasar Canfranc estación es cuando empieza el puerto de verdad y la verdadera aventura, puesto que las primeras gotas hacían acto de presencia y nos advertían de lo que se nos venía encima.

De repente, ya no me sobraba nada a pesar de estar subiendo un puerto…el frío iba en aumento, los cristales de las gafas mojados por las gotas, ciclistas (entre ellos Beloki) dándose la vuelta y descendiendo por el lado izquierdo…y el puerto endureciéndose por momentos. Llegamos al avituallamiento, un montón de ciclistas parados en busca de algo que ponerse o algo caliente que beber. Tremendo ambiente y mérito de los voluntarios y aficionados que nos animaban pasando frío.

Yo pensaba que en el avituallamiento se acababa el puerto…pero no, todavía quedaba un km. Llegamos al túnel que indica el final del puerto, muchos ciclistas deciden darse la vuelta y…comienza el infierno…40 km de bajada…la bajada más dura y difícil que he realizado nunca.

VOLVERÉ A ZARAUTZ…

Es muy difícil resumir en una crónica el triatlón de Zarautz, fundamentalmente porque no sabría por dónde empezar y porque estos retos son más que simples pruebas deportivas, aunque trataré de plasmar algunas de las vivencias después de diez días.

Estos retos importantes que intento buscar, como ya pasó con el Maratón Alpino Madrileño, la Dolomitas Skyrace o el Maratón de Sevilla, siempre empiezan por un video, una conversación con otro “loco” de los nuestros, por cualquier detalle que  despierta en mí la curiosidad por probar, por conocer sitios nuevos, viajar, ver paisajes espectaculares, por compartir momentos con grandes personas. Y por supuesto son la excusa para entrenar con un objetivo claro y mejorar en la medida de mis posibilidades.

Y el triatlón de Zarautz cumplía con todo esto desde que comencé a darle vueltas hará como dos años. Quizá el triatlón más puro y mítico de los que se celebran en España, un recorrido espectacular desde el primer metro y un pueblo volcado en  LA TRIATLON. La cosa fue cogiendo cuerpo, todo parecía cuadrar, Nacho, Cuevas y yo conseguimos dorsal en esa carrera loca pulsando F5 que acabó con los dorsales en 2min, buenos entrenos a partir de Enero con la panda de TRIMAD, el entrenamiento oficial para conocer los circuitos, las competiciones previas, y así nos plantamos el viernes en Zarautz!

Nos encontramos Sara y yo con Nacho y María, y antes de cenar, aprovechamos para dar una vuelta en el coche al circuito de bici, para que Nacho pueda hacerse idea de lo que nos espera al día siguiente. Lo mejor la cara de las chicas al encarar el primer tramo del muro de Aia, creo que se asustaron un poco de lo que sería el día siguiente! Cena y a dormir a la autocaravana prestada que tanto nos gusta!

Aunque amanece lloviendo, las previsiones son muy buenas para la hora de la carrera, y tras un imponente desayuno vamos a por los dorsales y comenzamos a prepararnos. Vamos muy bien de hora, y con la ayuda de nuestro equipo de apoyo Nacho y yo tenemos todo listo en un momento, que grandes son las fans!

Dejamos la bici, comemos un poco de arroz, tomamos un café, y a hacer la cola para coger el bus que nos llevará a Getaria. Todo ha ido sobre ruedas, todo es muy fácil, y la organización impecable. En esta cola se mezclan con el resto de corredores los Élite, casi ninguno profesional, pero que entrenan tanto como si lo fueran.

Una vez en Getaria, se empieza a notar la tensión mientras todos nos vamos poniendo el neopreno y vamos bajando a la Playa. El speaker va haciendo entrevistas, entre ellas a Fernando Cabellos, compañero de promoción en el INEF, dos veces ganador del triatlón de Zarautz. Le saludo, y aunque le sueno, creo que no sabe quién soy. Él, como Ramón Ejeda también compañero de promoción, y con el que tengo más trato son triatletas de los de verdad, de los que han ayudado a desarrollar este deporte, al que tantos nos hemos sumado últimamente. Allá por el año 2000, cuando empezamos la carrera, poco se conocía del triatlón y ellos ya se curtían a nivel internacional. Nosotros hacemos triatlones, ellos son triatletas!

Bajamos a la playa para calentar, y ahí nos encontramos con Cuevas y los Enphormas, y aparecen Paula y Jon, que se han venido de Vitoria a pasar el día y entrenar de paso, y poco después….

Y suena la bocina y aquello comienza, primeros metros en el Cantábrico dirección a las primeras piedras que hay que tomar como referencia, y aunque somos como 580 saliendo a la vez no recibo ningún golpe y me coloco entre el grupo cómodamente. El ritmo es bueno y la orientación también, aunque hay gente por todos lados rodeándome. A los pocos minutos empiezo a agobiarme un poco, no respiro muy bien, y paro un par de veces en las que sigo nadando a braza. Me pasa mucha gente en esos momentos. Llevo apenas 7min, me quedan como 40 más pienso, y  me podría parar, busco una canoa de la organización para sujetarme y  coger un poco de aire, pero de repente la cabeza dice “pero que cojones estás haciendo!”. Sé que ha sido la tensión de la salida con la subida de las pulsaciones al empezar y verme entre tanta gente, así que me intento concentrar en respirar, me pongo de espaldas unos segundos (y voy más rápido que muchos de los que  me rodean en ese momento) y cuando vuelvo a crol, ya todo ha cambiado y cojo ritmo normal. Miro el reloj y ha pasado 1min, que han sido como 15!La siguiente vez que lo miro llevo 22min, y todo marcha. Voy a ritmo cómodo, sin utilizar mucho piernas, la orientación me parece fácil, aunque es cierto que voy más abierto que la mayoría. En este rato se pasan muchas cosas por la cabeza, tengo la sensación de ir más atrás de lo que sería normal, pero siento que voy rápido y que se nada muy bien aunque sea verdadero mar abierto. Paso el corte seguro, así que solo quiero disfrutar de lo que queda de travesía.

Últimos metros y encaramos la playa, que con la marea casí en Bajamar permite ponerse de pie muy pronto y se restan como 150m al sector. Salgo bastante mareado del agua, porque aunque las condiciones han sido perfectas para hacer la travesía había movimiento y no estoy acostumbrado. Después me ha dicho Sara que parecía que iba fatal, aunque viendo las caras de la gente en las fotos, creo que fue algo generalizado. En la playa están otra vez Jon y Paula, junto con otros cientos de personas que se agolpan en la rampa se subida a la transición. Empiezo a alucinar con el ruido y  la gente! ni veo ni oigo a Sara, que debería estar por ahí! Me empiezo a dar cuenta de lo que vamos a vivir en las horas que nos quedan!

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Después de la transición tranquila, comienzo la bici, y ahí, justo al montarme y mientras me pongo las zapatillas sí que puedo ver a Sara. Los dos lados de la calle principal de Zarautz están repletos de gente, y así empezamos la primera subida. Mi cuerpo de Antiescalador y el salir en la mitad del grupo en el agua hacen que en las subidas me pase muchísima gente, y aquí más aún, porque el nivel en bici de la gente es altísimo! comienza el Resurgir de las Cabras! Me debieron pasar como 100. La tónica en estas dos primera vueltas a esta parte del circuito es la misma, en los repechos que me tomo con calma me pasa gente y después rodando mantengo o recupero algo. Tengo ganas de pasar por Zarautz, porque aunque creo que Nacho y Cuevas deberían haber pasado el corte, y quiero que las chicas me confirmen, pero el paso es tan rápido que casi ni las veo! Tengo otra hora para poder tener referencias! La segunda vuelta a esta parte es igual, me sigue pasando gente en la bici, pero es lo esperado y en realidad mi ritmo es mejor incluso de lo que tenía pensado.

El segundo paso por el pueblo es alucinante, la piel de gallina y sonrisa tonta en la cara al ver a toda esa gente animando sin parar! A la salida del pueblo por fin Sara y Maria me confirman que Nacho y Cuevas vienen por detrás.

Comienza la parte más dura del recorrido con las rampas de Aia y Txurruka  antes de comenzar a correr. Comienza a despejarse el día, y sube la temperatura, pero las condiciones son perfectas. Me empieza a preocupar algo el abdomen, donde noto pinchazos aunque sobre la bici son llevaderos.  Las piernas van cansadas ya, pero dentro de lo normal, y aunque se quejan en el primer rampón de Aia, después parece que calientan y las sensaciones son buenas. El conocer bien la subida la hace mucho más fácil. Me acuerdo de Cuevas, que no las ha visto, y aunque en bici va sobrao, estas rampas impresionan. A estas alturas del sector no me han cogido ni él ni Nacho, esto es bueno, porque mi objetivo era bajarme a correr delante de ellos! Txurruka se pasa muy bien, saber que estarán Sara y María otra vez, y que las vistas serán bestiales en esa bajada lo hace menos duro. Y desde el alto a empezar a correr apenas pasan 5min.

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Los primeros pasos al bajarme de la bici mientras entro en la T2, son difíciles, llevo como 2h50 pedaleando y el cuerpo tiene que adaptarse poco a poco. Me molesta mucho el lado derecho del abdomen, llego a mi posición en el box, paro, coloco todo, zapatillas puestas, tomo un gel, … y encaro la salida al malecón por donde comienza el circuito de carrera. Ya en la primera recta me paro a caminar un poco, respirar bien, estirar el abdomen y palparme, a ver si se pasa un poco. Todo el mundo que se agolpa en esta zona me anima a continuar. Los primeros kms son muy lentos, tengo que para un par de veces más. En este rato inicial se hace el primero de los tres pasos que tenemos que dar por el centro de Zarautz que es indescriptible. Un pasillo de vallas de 2m y gente a los lados durante 1,5kms, todos de fiesta, animando, gritando nuestros nombres,… vuelve la sonrisa tonta a la cara y las sensaciones de emoción. Poco después me pasa Nacho, el tio va volando como esperábamos, y eso es un subidón. Mi ritmo es muy lento, por encima de 6min/kms, pero no puedo apretar más. Al final de esta primera vuelta veo a Sara y a María, que estaban preocupadas al ver que Nacho ya me había adelantado y me sacaba tanto en tan poco tiempo. Poco a poco las sensaciones van mejorando y aunque las piernas andan un poco resentidas, el abdomen deja de molestar y puedo volver a ritmos más acordes a los que esperaba.

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La segunda vuelta la hago entera solo, alucinando con toda la gente en cada rincón de la carrera. Muchos grupos de chavales que están de fiesta, y que se acuerdan de lo que te han dicho en la vuelta anterior y no dejan de animar. Esa cuadrilla del parque mítica!!!

Sé que voy a acabar y además en un tiempo bueno, dentro del objetivo que me había marcado, aunque la carrera es más lenta de lo que podía haber sido. El ritmo ha mejorado, pero he perdido mucho al inicio, que no puedo recuperar. Tampoco me importa mucho la verdad!

Al comenzar la última vuelta ya me alcanza Cuevas, que con su rodilla tocada, sabía que no iba a poder correr bien y había decidido hacer todo casi de paseo para él, y ayudando a sus compañeras y compañeros de Enphorma. Es un tío grande que no para de estar pendiente de los demás!

Ya solo nos queda disfrutar de esos últimos 6kms y estará hecho. Los dos vamos con nuestras cosas, y hablando, hay que estar loco para hacer un IRONMAN nos decimos!jajaja.

Y la entrada al centro del pueblo es salvaje, nosotros, con lo payasos que somos, vamos animando a la gente, golpeando las vallas, chocando a los peques, hasta llegar a la recta de meta. Vemos a Maria y Sara que nos están grabando y haciendo fotos, nos abrazamos, y subimos la rampa para terminar con este impresionante reto. Mucha emoción en esos momentos, apenas puedo hablar con Sara!

Al final me quedo con la sensación de haber saboreado cada metro, y de que todo el tiempo invertido en llegar en condiciones y prepararlo ha sido recuperado en estas 5h29 con creces!

Seguramente la prueba en la que más he disfrutado de todas las que he hecho, una prueba durísima, preciosa y sobre todo muy muy emocionante. Creo que no habrá nadie que haya hecho este triatlón que no lo recomiende hacer, más allá de la perfecta organización y del recorrido, el ambiente que se vive es insuperable!

Volveré, eso seguro! Espero que con muchos más TRIMADLETAS!

 

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IRONMAN  70.3 BARCELONA (Nacho Delgado)

Como decía nuestro amigo Einstein, solo hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, la VOLUNTAD. Cualquiera de nosotros puede comprobarlo de una forma u otra, con retos más accesibles o algo más complicados, pero lo que está claro es que si se sueña con algo, es porque es POSIBLE.

Recuerdo la primera vez que escuche la palabra “Ironman”, tenía 12-13 años y después de que me explicaran en lo que consistía dicha prueba no dude en pensar que la gente que realizaba ese tipo de pruebas tanto triatlones como carreras populares no estarían muy bien de la cabeza. ¿Por qué sufrir por sufrir? Pero poco a poco se me fue encendiendo esa “chispa” la cual ha hecho que desde hace ya más de 6 años mi forma de vida este tan relacionada con el deporte. Primero fueron carreras de 5km, luego las divertidas carreras de 10km para después poder dar el salto a la media maratón y con el paso del tiempo el gran esperado maratón. Siempre me ha sorprendido la ambición, superación y constancia en cualquier ámbito de las personas que he ido conociendo a lo largo de estos años relacionadas con este “mundo de locos”.  De ahí que en los últimos años haya buscado algo más que correr, algo que aporte “más leña al fuego” y el triatlón es la combinación perfecta para no encontrar excusas para salir a entrenar y pasar un buen rato tanto solo para desconectar como con los amigos y terminar con unas “cañas”.

Como habéis visto siempre he ido poco a poco, poniéndome metas a corto-medio plazo y siempre que yo fuese consciente de que podría conseguirlas con esfuerzo pero sin olvidar que no me dedico a ello y que debo compaginarlo con la familia y amigos.  Además esto ha sido una de las claves para no “quemarme”, tirar la toalla o lesionarme ya que siempre el esfuerzo ha sido progresivo.

Hace 8 meses que junto a mi gran compañero de “batallas” Fran, decidimos apuntarnos a nuestro primer triatlón de media distancia y por fechas, organización y localización decidimos apuntarnos al Ironman 70.3 de Barcelona. La verdad que al principio pensamos si estábamos “locos”, no sabíamos muy bien por donde empezar a entrenar, pero esta parte de entrenamientos me ha aportado grandes momentos, divertidos pero también duros que hacen que cuando llega el esperado día te acuerdes de todos ellos.

Llegamos a Calella, un pequeño pueblo situado a 60km aprox. de Barcelona. Nada más llegar lo primero que me llamó la atención fue ver como el pueblo estaba tan involucrado con la prueba, bares, casas y calles llenas de banderas que la gente había colgado para acoger a los participantes. Los nervios ya se empezaban a disparar y eso que quedaba día y medio por delante. Pasamos por la zona “Expo” para recoger los packs de voluntarios de mi novia y hermano que no dudaron en “echar un cable” el sábado. El viernes antes de cenar y acostarse tocaba estirar un poco las piernas que tras el viaje estaba deseando mover y así poder conocer un poco el recorrido de la carrera a pie.

El sábado amaneció con un sol esplendido, algo de viento pero temperatura perfecta. Nos dirigimos a recoger nuestros dorsales a las 10 de la mañana y acto seguido acudimos a la reunión donde nos explicaron las normas e información más importante de la carrera al más puro estilo americano. Se notaba nerviosismo en el ambiente, daba igual la nacionalidad o edad que todos teníamos la misma sensación en el estómago, un nudo que en menos de 24h se iba a quitar una vez que nos metiésemos en el agua y comenzar nuestro Ironman. Antes de comer nos metimos en el agua para inspeccionar un poco el recorrido y tomar contacto con la temperatura y estado del agua, la cual estaba fresca y con alguna ola que te hacía tragar más agua de lo normal pero a pesar de ello salí bastante contento de ese baño. Por la tarde dejamos las bolsas y bicicletas en la zona de transición. Ya solo quedaba continuar alimentándose bien, llenando las reservas y descansar para estar al cien por cien el domingo.

Esa noche no pegué ojo, parecía que no pasaba el tiempo y los nervios estaban venciendo a mi cansancio y ganas de dormir. Tras dormir unas horillas sonó la alarma… 4:40 de la mañana!! En el comedor del hotel que habían abierto de forma especial para los participantes se podían observar caras de concentración máxima y nerviosismo. Es complicado desayunar tan pronto cuando el estómago está cerrado pero cuando piensas que ese desayuno va a hacer que aguantes durante la carrera se te abre rápidamente. No había apenas luz cuando nos dirigimos a la zona de transición que era donde comenzaba la prueba, silencio sepulcral.

Ahora tocaba enfundarse nuestra armadura (neopreno) y calentar un poco. El mar estaba algo revuelto con olas orilleras que hacían que más de uno se llevase un revolcón a la entrada y salida del agua. Me coloqué en la zona de salida y a las 7:05 después de que saliesen los “pros” comenzaba mi desafío. Afronté los primeros metros tranquilo buscando un hueco para poder nadar sin agobios y tras girar en la primera bolla empecé a nadar bastante cómodo. Como en cualquier triatlón no me libré de codazos y patadas pero todos sabemos lo que pasa en el agua. Llegué a la última bolla para enfilarme hacia la orilla y tras esperar que me empujase una ola empecé a correr por la arena. El ambiente era espectacular con los familiares animando, pasé la transición y ahora es donde la cabeza comienza su papel fundamental.

El recorrido de 90km con tres puertos de montaña se hizo bastante ameno. Fui poniéndome pequeñas metas cada 10km (avituallamientos, cima del puerto, pueblos…) de forma que se hacía mucho más llevadero y cuando quise darme cuenta ya iba por el km75. Tocaba relajar un poco las piernas e ir pensando en lo que me quedaba aun por correr.

La T2 fue buena y nada más salir de la transición me encontré con mi familia los cuales después de 3 horas esperando animaron con todas sus fuerzas. Los primeros 10km pasaron bastante rápido pero pasado el km11 noté que algo fallaba, las fuerzas empezaban a caer igual que un avión derribado.

Ahora si que tenía que pensar en por qué estaba ahí corriendo, las personas que te han animado durante tantos meses, acompañado en los entrenamientos y que si me concentraba llegaría suave pero sin parar. Pasaban los kilómetros despacio pero ya se empezaba a oler la meta, esa moqueta roja y negra que tantos deseamos pisar. Fueron 5 horas 46 minutos, de los cuales 4 horas fueron con las piernas, 1 hora con la cabeza y esos 46 largos minutos con el corazón.

Gran parte de este logro es gracias de un gran amigo, Fran, que tras verse involucrado en un accidente en el último kilómetro de bici antes de la transición cuando cruzaba un voluntario por donde no debía no pudo terminar. Es injusto que por causas ajenas se esfume todo tan rápido, pero si algo tenemos los “locos” como nosotros es soluciones para todo. Ya tenemos motivo para buscar nuestro segundo Ironman.

Espero que por lo menos a una persona de las que leáis esto, os haya podido encender esa chispa que a mi se me encendió hace ya un tiempo y cuidado que una vez que se enciende no se apaga.

Un abrazo a los “locos” como yo y a los “futuros locos”.

Nacho Delgado Ferreira

CRÓNICA DE UNA NUTRIANIMADORA EN ECODUMAD

Por Noemi García o la Nutri de TRIMAD

Mi crónica tiene dos partes, comenzamos con la primera, Todo empieza el Viernes 13, ese día por la tarde, Miguel y yo partíamos a Buitrago, porque él tenía el Olímpico el sábado y yo el Spint el Domingo. Vamos todo un fin de semana dedicado al triatlon en cuerpo, alma, garganta y piernas.

Ya el Viernes me levanté nerviosa porque todavía no tenía mi nuevo trisuit del equipo, ya sabéis lo problemillas que hemos tenido… por lo tanto, no sabía si en esta prueba lo iba a tener o no. Pero fue despertar,  suena el Telegram y….¡¡BUENAS NOTICIAS!! era Juanjo ese Canario tan simpático que tenemos en la tienda. Pues su mensaje fue… ¡¡¡ fotaza de los trisuits !!!.

Así que desayune bien y mientras estaba desayunando dije…. Venga voy hacer otro cartelito a mis chicos y chicas de TRIMAD que compiten el sábado y así animarles a tope. Me vestí rápido y a la tienda de fotocopias a imprimirlo, esta vez lo plastifiqué, por la mala experiencia en Lisboa, más vale prevenir que curar. Y de ahí corriendo a TRIMAD (ya mi segunda casa) a recoger ese bien tan preciado de color negro, amarillo y blanco y que tan bien queda jejejeje.

De ahí a casa hacer maleta y comer algo, buuuuaaaaah ya me había pillado el toro y Miguel salía a las 17:00 h del cole y como no tuviera mi mochila hecha y todo  más o menos organizado… me iba a matar jejejejeje. Es bromita, cuando llegó todavía me quedaba muchísimo y la verdad que ni se quejó, creo que fue porque le tenía la merienda lista.

Llegamos a Buitrago sin atasco NINGUNO (Deivid te lo comiste tu solo) y fuimos a la zona de recogida de dorsales y ya estaban con el briefing. En ese momento oímos que posiblemente se iba a anular la natación porque el agua seguía helada y era inviable que el día siguiente la temperatura fuera óptima. Bueno yo pensé, todavía hay una esperanza, el domingo hace mejor tiempo y seguro que Quino da visto bueno a que nademos.

Una vez reunidos todos los que íbamos a estar por Buitrago desde el viernes hasta el domingo, nos fuimos a tomar algo a: Taberna Teo (os recomiendo que si lo veis abierto paséis de largo, su simpatía deja mucho que desear jejeje).

El sábado comenzó pronto, yo ese día no competía, pero como si lo hiciera, creo que me pongo nerviosa por todo el mundo y por mi primero. Los triatletas Pros que tenía en mi habitación Gema, Oscar y Miguel se iban a meter para el cuerpo 6 km de Carrera + 40 km de bici + 10 km de carrera. Yo sé de uno que este cambio de triatlon a duatlon le costó asimilarlo.

Llegamos a la zona de transición, yo siempre acompañando a mis chicos y chicas, me gusta estar en todos los momentos posibles y aprender de unos y de otros, fijarme como ponen el casco, como surgen dudas de cómo hacer la transición, de que la alfombra está mojada y cuelgo a la bici una bolsa de plástico para que la chaqueta no se cale (grande Gema), de preguntas de otros triatletas de cómo es la transición porque no les queda del todo claro (yo creo que ninguno la entendió hasta que no se vieron en el momento).

Y dieron el pistoletazo de salida y ahí estábamos los ANIMADORES DE TRIMAD en la pasarela, un buen punto estratégico con carteles en mano, cámaras de fotos, GOPRO, móviles, garganta (que eso de chillar voy sobrada, siempre me ha dicho mi madre que tengo un buen chorro de voz) y ganas, muchas ganas de ver a nuestros compis, amigos, amigas o pareja competir y sobretodo disfrutar.

Les vimos salir y creo que no se esperaban que fuéramos a estar allí arriba jejejeje. De ahí corriendo al segundo punto, a la transición de la bici a buscar el mejor ángulo para hacer las mejores fotos o los mejores vídeos. El primero en llegar fue Nacho, seguido de Jon junto con Cuevas, después creo que ya fue Miguel junto con Oscar, Sergio e Iván, todos bastante pegaditos, fotos correspondientes mientras subían esa cuesta interminable que tenían por transición. Y de ahí a la salida con la bici, creo que los jueces se coronaron poniendo la línea de montaje al final la cuesta, eso provocó que la gente se apelotonara, con algún resbalón que otro.

Salieron nuestros chicos y chicas según iban pasando había ánimos distintos para cada uno, eso es lo que mola de ser ANIMADORA TRIMAD, que a un@ le puedes decir que apreté el culo, a otr@ que vaya tranquilo, a otra@ sonría o a otr@ que lo disfrute… Una vez que pasaron, fuimos a verles dar la primera vuelta, se unieron Deivid y Javi que competía en relevos y ya había corrido sus 6 km correspondientes. Les vimos pasar, y vuelta a la transición de la bici para ver como llegaban después de los 40 km nada fáciles. El primero en llegar fue Cuevas, Sara me iba avisando de quién iba a llegar y yo decía, joder que vista tiene a lo lejos, claro como soy miope….pues no, había trampa, le estaba avisando Patri desde más adelante jejejeje. Hubo un pequeño susto cuando llegó Jon, al bajar de la bici se le subió el isquio al pobre. Una vez que llegaron todos, vuelta corriendo a meta, había que verles ya en el último momento de este Ecodumad.

Y fueron llegando poco a poco, unos con mejor semblante que otros, pero todos con esa cara de satisfacción de haber acabado una prueba TAN DURA. Me encanta ese momento de verles llegar, te chocan la mano, te abrazan con fuerza y siempre acaba con besos de amistad o besos de amor, pero siempre acompañados de una gran sonrisa.

SOIS MUY GRANDES TODOS LOS QUE FORMÁIS ESTE EQUIPO.

Ecotrimad 2016, o Ecodumad 2016 o Ecotrailmad o un finde raro en Buitrago

IMG_2308Por Iván Mateos

Nunca estuve tan pendiente de nada en toda una semana como de la temperatura del agua en Buitrago de Lozoya el 14 de Mayo de 2016.

Al final como cual Sócrates, solo se, que no se nada, y con eso fui mentalizado a esta prueba con el Neopreno en la mochila, para pasearlo pero con la seguridad de que me comería 6 kilómetros iniciales que fijo que me dejarían echo polvo antes de coger la bici.

Me despierto el Sábado y que mejor que empezar con los grandes, viendo las series mundiales en Yokohama mientras termino de preparar la mochila y el desayuno. Sin mas, pongo rumbo a Buitrago junto a mi primo, uno mas del equipo en todas mis carreras para distraerme un poco y escuchar buena música de camino. Voy comiendo un sandwich de pavo con unas nueces y escuchando Vetusta Morla mientras comentamos como iba a ser la jugada el fin de semana, que si me han dicho que la carrera es dura, que si ni las escaleras del Arenales 113 que si este circuito no es para cabra…

Por fin llegamos a Buitrago, recogida de dorsales, encuentro con los grandes de Trimad y poco a poco ponemos rumbo a la transición. Muy graciosa también la cara que se te queda cuando ves esa transición cuesta arriba como si de una gracia se tratase y lo mejor de todo te dicen que no la vas a subir ni una ni dos veces jajaja. Pero bueno ya todo daba un poco igual.

Finalmente crucé la meta con 2:52:00 echo polvo y con la sensación de que no volvería el año que viene, el resumen de mi carrera fueron 6 kilómetros (que fueron mas) iniciales que entre piedras, charcos y cuestas me dejaron las piernas un poco tocadas a la hora de empezar mi sector favorito, sector que al menos puedo decir que me encanto, un recorrido que según dicen no es para cabra, pero yo me lo pase como un enano con ella. Y finalmente los 10 kilómetros (que alguno mas salió) mas largos de mi vida, con calambres hasta en las uñas de los pies y a un trote cochinero bastante indignante jajajaja.

Lo mejor de la carrera la gente con la que la haces, gracias a Oscar que me acompaño los 6 primeros kilómetros a Miguel con el que pude cruzarme en la bici y comentar como íbamos y a mi padre en los últimos 10 kilómetros que como siempre en cada carrera me acuerdo de el que este donde este sigue moviendo mis piernas cuando ya no tengo fuerzas. Y en definitiva a todos los Trimads que son gente de puta madre.

Igual vuelvo el año que viene y todo.